
«Para el sector universitario no se ha generado ningún proceso de respuesta a todas las demandas naturales que ha venido haciendo desde hace años», aseguró Deborah Velásquez de Valecillos, presidenta de la Asociación de Profesores de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (Apucla), quien reiteró que desde hace cuatro años el salario mínimo sigue «estático».
Velásquez señaló que, a pesar de los cambios que se observan en el país en materia petrolera, el sector universitario continúa rezagado. «No entendemos cómo un profesor en este momento está ganando tres, cuatro u ocho dólares, cuando sabemos que la dinámica de la economía absorbe como una esponja; y lamentablemente esa situación le impide garantizar calidad de vida para él y para su grupo familiar, a pesar de la noble responsabilidad que cumple diariamente en las aulas de clase», expresó.
Asimismo, aseveró que los mecanismos de compensación aplicados no tienen incidencia en las prestaciones sociales y, además, no llegan a todos por igual. Denunció que la prima de profesionalización solo beneficia a algunos profesores activos —excluyendo a los jubilados, a pesar de haber cumplido una labor meritoria y contar con posgrados, doctorados y posdoctorados—, así como al personal administrativo y obrero. «Y no porque no lo hayamos denunciado; lo hemos venido diciendo en las instancias respectivas», lamentó.
Recordó que estas irregularidades han sido planteadas ante el Ministerio de Educación Superior sin que, hasta la fecha, los afectados hayan recibido una respuesta favorable. «Pareciera que en las universidades hay profesores de primera y de segunda, personal que resulta ignorado a pesar de su trayectoria, y lo mismo ocurre con los obreros y administrativos. Estamos obligados a alzar la voz a la espera de respuestas, porque como mecanismo de compensación salarial no puede haber exclusión», enfatizó.
Sin cambios en las universidades
La presidenta de Apucla alertó que en las casas de estudio tampoco ha ocurrido ningún cambio positivo: no se ha hecho la inversión correspondiente ni se asigna el presupuesto solicitado. «Se siguen dando migajas a la universidad, a pesar de ser un área prioritaria donde debe invertirse para que, sin limitaciones ni tropiezos, pueda cumplir su rol protagónico de formar, orientar y modelar a la población que ingresa con sueños y los cristaliza al convertirse en profesionales».
Recursos de acuerdos petroleros deben destinarse a la educación
Velásquez reiteró que los recursos provenientes de los acuerdos petroleros anunciados entre Estados Unidos y Venezuela deben destinarse urgentemente al sector educativo y a la salud.
«Si hacemos un recorrido rápido por otros países, ¿en qué invierten de manera prioritaria? En salud, porque les interesa tener una población sana; en educación, porque buscan una ciudadanía formada y con conciencia crítica que oriente los procesos del país; y, por supuesto, en seguridad, para que el ciudadano pueda transitar con tranquilidad por todo el territorio nacional», concluyó la representante gremial.
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