
El Salón de la Fama de Cooperstown, santuario del béisbol, ha abierto sus vitrinas para inmortalizar a la Vinotinto. Ya todo dejó de ser relatos y pasa a ser testimonio tangible reposando junto a las leyendas, allá en Nueva York.
Pero hay más: la exhibición reúne piezas importantes que detuvieron el pulso del país. La codera de Wilyer Abreu, recuerdo del batazo ante Japón. La careta de Salvador Pérez y los zapatos de Daniel Palencia.
Los guantines de Eugenio Suárez, dice el portal oficial, que son las piezas más buscadas, pues fueron esas manos las que empujaron la carrera de la sentencia frente a la maquinaria gringa.
Cada costura cuenta con una reseña que autentica la gesta. Lo vivido fue único y ahora reposa entre vitrales que resguardan la inmortalidad.
Nos vemos en el camino.
Franklin Piña / @sobre.300
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