En una velada marcada por el fervor intelectual, el Ateneo Guillermo Morón de Carora conmemoró el Día del Libro y del Idioma este sábado, como muestra de célula heliocéntrica del pensamiento y las artes en la región. La jornada sirvió de escenario para honrar trayectorias excepcionales que nutren el acervo cultural larense.
El acto inició con las palabras de Juan Bautista Silva, quien en su discurso de apertura resaltó la vigencia institucional del Ateneo. Silva hizo especial énfasis en la gestión liderada por JuandemaroQuerales, cuya labor al frente de la institución ha sido fundamental para mantener vivo el intercambio humanístico en la ciudad.
El anuncio de la Bienal Juan Páez Ávila cobró especial brillo al confirmarse que el artista plástico Víctor Silva encabeza la selección de esta convocatoria. Siendo el primer citado de la jornada, su presencia sentó el tono de una celebración que exalta la labor de los creadores que dan identidad a nuestro suelo.
El profesor Samuel Vargas recibió un merecido reconocimiento por su destacada trayectoria y aportes a la educación, mientras Mary Rodríguez fue distinguida por su labor y compromiso con la gestión cultural.
El reconocido locutor Eladio Mora fue homenajeado por su impecable uso del idioma y su presencia constante en el espectro comunicacional.
En representación de los condecorados, Víctor Silva ofreció un discurso cargado de sensibilidad, vinculando la expresión plástica con la narrativa bajo la premisa de los "sonidos para la pintura", una reflexión sobre la sinestesia del arte.
La literatura tuvo su punto más alto con la presentación del poemario Mutante, obra del escritor Pedro Lozada Sira. La pieza, que promete ser una referencia obligada en la lírica contemporánea, cuenta con un prólogo del poeta GorquínCamacaro, quien desglosó las virtudes estéticas de la obra.
A modo de clausura estética, el laureado poeta Daniel Vargas ofreció una lectura selecta que permitió a los presentes habitar la geografía de su musa. Sus ecos sirvieron como recordatorio de que la identidad caroreña halla en las letras su más genuino y vivo testamento.
De esta manera, el Ateneo Guillermo Morón clausuró una jornada de profunda significación humanística, donde la palabra y el pincel se fundieron en un solo tributo a la inteligencia.
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)


.jpg)
.jpg)
.jpg)

COMENTARIOS