No hay enemigo pequeño, y mucho menos cuando el uniforme que tienes enfrente luce las rayas verticales del Bronx. Ni siquiera el temple y la sapiencia de Ranger Suárez —un brazo que suele ser garantía de serenidad— pudo contener el vendaval de una toletería yankee que llegó al Fenway Park con los maderos encendidos. En la jornada del miércoles, Nueva York no tuvo contemplaciones y despachó a Boston 4 por 1, amarrando la serie y ratificando que atraviesan un momento de gracia.
Al zurdo caroreño la suerte le fue esquiva y los “Mulos” se lo llevaron por delante en una presentación inusualmente corta. Suárez batalló durante 4.2 episodios, pero la efectividad que le conocemos se vio vulnerada por cinco inatrapables y cuatro anotaciones limpias. Aunque abanicó a cuatro, ese par de pasaportes otorgados terminó siendo el combustible para el incendio.
El calvario para el de Pie de Cuestaa comenzó temprano, apenas al abrirse el telón del primer acto. Tras caminar a "El Juez" AaronJudge, Giancarlo Stanton sacudió un doblete. La mesa quedó servida para el dominicano Amed Rosario, quien aprovechó un cambio que se quedó navegando en el corazón del plato para depositarla por encima del imponente Monstruo Verde. Un estacazo de tres carreras que silenció a la feligresía de Massachusetts.
Ranger intentó enderezar la carga con un segundo inning de 1-2-3, pero los neoyorquinos reaparecieron en el tercero. Otra vez Judge y Stanton en las almohadillas, y otra vez Rosario castigando, esta vez con un elevado de sacrificio que remolcó la cuarta rayita.
Mientras a Suárez (1-2) el destino le jugaba una mala pasada, en la acera de enfrente Max Fried (3-1) dictaba una cátedra de pitcheo. El siniestro yankee maniató a los bates de Boston durante ocho entradas de apenas tres hits y nueve ponches. Un dominio absoluto que solo permitió un descuento tardío en el noveno por cortesía de Jarren Duran.
Con este resultado, los Yankees (15-9) hilvanan su quinta victoria y se atornillan en la cima del Este. Entretanto, los Medias Rojas (9-15) siguen sumidos en la penumbra del sótano, esperando que su rotación recupere el brillo habitual en una temporada que no da tregua.
Franklin Piña.-
@sobre.300

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