
Venezuela transita un capítulo inédito tras el quiebre político del 3 de enero. En este escenario de vacante y transición, la mirada se posa sobre la arquitectura del sistema electoral. Para Sobella Mejías, secretaria general de AD en Lara y exrectora del CNE, el país requiere de una reconstrucción profunda de la confianza ciudadana bajo estándares de libertad y justicia.
Desde la interinidad que hoy ejerce Delcy Rodríguez, el foco se desplaza hacia la operatividad del voto. Mejías es tajante al indicar que la reconciliación nacional pasa por un organismo independiente que garantice el respeto a la soberanía. "Es un momento histórico que requiere de una Venezuela donde quepamos todos", afirma, subrayando que la salida debe ser estrictamente constitucional.
Para la dirigente, la actualización del Registro Electoral (RE) es una tarea que no admite esperas por cronogramas. La urgencia radica en la inclusión de los nuevos votantes y, especialmente, de una diáspora que lleva una década al margen de los procesos de inscripción. "Deben garantizarse jornadas que permitan a los migrantes manifestar su voluntad", sostiene.
La viabilidad de unos comicios probos depende, según Mejías, de una solución política que permita designar rectores con perfiles ciudadanos, alejados de la parcialidad. En el tablero actual, estima que el país requiere un margen mínimo de seis meses de preparación técnica para blindar los resultados. Al final, la ejecución de este nuevo contrato social no dependerá solo de la logística, sino de una voluntad política que hoy se pone a prueba en cada fase del proceso.
Redacción: El Informante.-
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