
Las campanas de San Juan se escuchan hasta el Rogers Centre en territorio canadiense. ¡Llegó el momento! El teléfono repicó y del otro lado la voz que todo muchacho sueña escuchar desde que agarra un guante de cartón: Yohendrick Piñango es un big leaguer.
La noticia puso a saltar en un solo pie a toda la urbanización Francisco Torres. Y saquen la cuenta conmigo, porque la historia se escribe con letras de oro para el gentilicio caroreño. Piñango se convierte oficialmente en el quinto exponente de la tierra del Morere en pisar el "Big Show".
Se une a la lista selecta que abrió el "Chato" Yépez —que aunque el box score no lo reflejó con turnos, el uniforme lo sudó en el dugout y nosotros lo contabilizamos—, seguido por el derecho Rómulo Sánchez, la jerarquía de Ranger Suárez y la solvencia de Alí Sánchez. ¡Vaya quinteto de 'caballos' para Carora!, una ciudad donde el talento escora hacia el azúcar o a la robustez de la genética bobina.
Y miren que el ascenso no es un regalo de Reyes. El muchacho de "La Osa" estaba pidiendo pista en Triple A con el Buffalo Bisons: un promedio de .288 y un OPS de .857 que queman.
Pero es bueno recordar lo que hizo hace nada con Cardenales de Lara. ¡Qué manera de aporrear la bola! Ocho cuadrangulares y 31 remolcadas en apenas 24 juegos para un astronómico .363. Esa pasantía por la LVBP fue, sin duda, el último hervor que necesitaba para estar a punto de caramelo.
Toronto lo necesita. Con George Springer entre algodones y una ofensiva que ha estado más fría que una mamonada, el caroreño llega con su juventud y el madero al hombro para decir: "Aquí estoy yo". Es el prospecto número 10 de la organización, pero para Carora y la Francisco Torres, ya es el número uno. Amén.
Franklin Piña / @sobre.300
COMENTARIOS