
En el béisbol la perseverancia suele ser el mejor aliado de los que no se rinden. El anuncio ha llegado con el peso de la experiencia, pues, los Bravos de Atlanta han decidido abrirle nuevamente el portón al barquisimetano Carlos Carrasco, quien a sus 39 años se dispone a desafiar los almanaques para inscribir su nombre en una decimoséptima temporada en el firmamento de las Mayores.
El movimiento, reportado por Mark Bowman en sus redes sociales, surge de la urgencia. La baja por lesión del zurdo Dylan Dodd ha obligado al alto mando de los "hacheros" a buscar solvencia en las granjas de Triple-A Gwinnett. Y allí, levantando la mano con la jerarquía de un veterano curtido en mil batallas, estaba "Cookie".
El derecho larense no sube por simple cortesía. Lo hace con los números en la maleta. En las sucursales, ha sido solvente con una efectividad de seda: 1.71, adornada con un control milimétrico que le ha permitido caminar a menos del seis por ciento de los artilleros enfrentados. Ya no es el lanzador de las 97 millas de otrora, es cierto; la velocidad ahora coquetea con el rango de las 90-91, pero su slider y ese cambio de velocidad que se desvanece al llegar al plato, siguen siendo herramientas de supervivencia.
El manager Walt Weiss necesita pulmones en su bullpen. Tras las discretas actuaciones de Reynaldo López y el joven Didier Fuentes, los relevistas han tenido que trabajar horas extras. Allí encaja la figura de Carrasco, quien está listo para el "relevo largo" y queeste juevestrajabjó un inning completo con un ponchado ante Washington.
Veremos si este regreso de Carlos Carrasco es el epílogo dorado que su carrera merece o una nueva oportunidad para demostrar que, mientras el brazo responda, todavía queda historia por escribir.
Franklin Piña / @sobre.300
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