
Hoy, 1 de marzo se cumplen 74 años del nacimiento de Juan Perera, de las mentes más brillantes e inabarcables que ha parido el periodismo caroreño. Perera era capaz de descifrar el mundo desde un tintero que lo mismo ofrecía la circunspección del sabio, que el látigo implacable para la hipocresía.
Su pluma, picante y puyuda, fue el refugio de una inteligencia que se negó a las formalidades académicas para entregarse a la tertulia botiquinera convertida en cátedra y a la defensa del criterio humano frente al poder.
A un año más de su llegada al mundo, siempre se le recuerda. Juan prefirió la libertad del pensamiento y el afecto de sus amigos, antes que el brillo de cualquier podio, el aplauso o el diploma.
Su verbo era terrible; una mole avasallante. Era su arma de guerra que enterró en el olvido a quienes intentaron silenciarlo con insultos y bajezas.
Ante el hostigamiento soez y las infamias de quienes detentaban el poder, Juan respondió con la soberbia del que sabe que su nombre estaría escrito en la historia local.
Hoy, a 74 años de su nacimiento su palabra sigue viva, recordándonos que no hay algoritmo ni poder que pueda sustituir la valentía de un pensamiento libre.
Franklin Piña.-
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