Venezuela, en los últimos años, ha registrado algunos picos de fiebre amarilla y desde mediados del año pasado, la Academia Nacional de Medicina de Venezuela ha venido advirtiendo lo que ha pasado en estas circunstancias, revela, al ser entrevistado por El Impulso, el doctor Enrique López Loyo, expresidente de esa institución, jefe de la cátedra de Anatomía Patológica de la Escuela de Medicina José María Vargas de la Universidad Central de Venezuela y jefe del Servicio de Patología del Urológico San Román de Caracas.
Hemos hecho en la Academia tres comunicados sobre la situación, precisa. Lo preocupante es que no se iniciaron de manera precoz en el alerta epidemiológico, las vacunaciones, porque la única manera de cortar la transmisión es la vacunación, luego de lo cual hay que hacer un seguimiento epidemiológico en el área.
Desde el año pasado, en vista de la circulación que existe del vector -Aedes Aegypti—, el cual es de alta densidad en las áreas que está apareciendo, principalmente en una serie de municipios de los estados Lara, Portuguesa, así como zonas que están tocando áreas del piedemonte andino, hemos solicitado, en primer lugar, la intensificación de la vacunación, que garantice una cobertura homogénea en el 95 por ciento de las áreas de riesgo que están afectadas en estos momentos.
Por otra parte, la situación de vigilancia epidemiológica necesita una identificación de casos en las zonas donde están apareciendo, porque tal hecho es considerado una epizootia.
En este sentido, el doctor López Loyo dice que se deben buscar primates que hayan fallecido de fiebre amarilla, porque es un caso índice. Explica que se trata de monos salvajes que habitan en las áreas montañosas de esas regiones, que son como unos centinelas, para identificar si hay o no la circulación viral.
Esa vigilancia debe hacerse utilizando agentes del Ministerio de Salud, desplazados en la zona y, además, en las áreas de mayor densidad donde están apareciendo el aseguramiento de insumos, no solamente la reserva de vacunas sino el fortalecimiento de que el personal esté atento a los casos graves, sobre todo si existe alguna complicación.
La fiebre amarilla es una patología que puede tener una alta mortalidad y, por tanto, solicitamos a la población en general que se identifique porque toda persona de nueve meses a 59 años, que resida o viaje a estas zonas endémicas debe contar con un certificado de vacunación.
Probablemente en las próximas horas o días va a haber una restricción de viajes al exterior y debe tomarse en cuenta que hay unos países a los cuales no pueden entrar si no presentan la certificación, como es el caso de Brasil, por ejemplo.
La población tiene que acudir a verificar su estado de vacunación, pero tiene que vacunarse diez días antes de cualquier viaje que planifique.
La protección familiar es fundamental en las zonas de riesgo, recomienda el doctor López Loyo. Las personas deben usar camisas mangas largas, igualmente pantalones largos, utilización de repelentes que pueden adquirir en las farmacias, uso de mosquiteros, eliminación de criaderos en aguas estancadas, igual a lo que ocurre con el dengue.
Es importante que toda persona en el área endémica, en donde observe la presencia del Aedes Aegypti debe estar atento a síntomas generales: fiebre de iniciación rápida que se presente con dolores intensos musculares y de cabeza, inicio de escalofríos asociados a esas dolencias, así como que le pueda sobrevenir la piel amarilla (ictericia) y la bilirrubina, que se expresa colocando y depositándose en piel y las mucosas, al igual que en la esclerótica de los ojos (la zona blanca de los ojos). Cuando ocurran todos esos síntomas tiene que acudir inmediatamente al equipo sanitario.
Estamos tratando de darle esta información a la gente, puesto que la aparición de la enfermedad se ha venido agudizando en el curso de los últimos meses. El alerta que ha venido haciendo la Academia desde mediados del año pasado va más allá del país, porque tenemos inclusive reportes de venezolanos que fueron al extranjero y salieron positivos-
Se ha determinado que el brote registrado viene bajando de Canadá, pasando por México, los Estados Unidos y está llegando al área tropical y subtropical. comenta. Normalmente, Canadá y Estados Unidos no son áreas endémicas; pero, lo que está llegando es una especie de coletazo del proceso que está ocurriendo en las zonas de Norteamérica y ha avanzado mucho en Centroamérica y en la periferia de Colombia. Entonces, nosotros no somos impermeables porque las fronteras no tienen líneas por donde no pase el zancudo, ni pase la enfermedad.
El único mecanismo con el cual se puede contar es la barrera epidemiológica de la vacunación, pues no hay otra opción, puesto que es una patología con altísima mortalidad.
Las autoridades sanitarias venezolanas han hablado de que hay provisión de vacunas para las áreas que están, en estos momentos, epidemiológicamente comprometidas; sin embargo, habría que verificar que eso ocurra.
Es importante y necesario que los medios de comunicación motiven a la comunidad en general que sea controladora de este proceso y que las personas vayan a vacunarse en los sitios donde aparece el vector. Entiéndase bien que la situación es alarmante y preocupante, porque, repito, es una patología sumamente peligrosa, sobre la cual habíamos logrado un altísimo control epidemiológico como lo tuvimos también con la malaria.
La situación ha sobrepasado los límites de lo que significa el control de las autoridades sanitarias y, al mismo tiempo, tenemos que resaltar que tenemos un país con una elevada migración expresada en un gran número que sale y entra del territorio.
No hay nada más peligroso que las inter migraciones tanto en las áreas del subcontinente como fuera de él, puesto que la gente va y viene está generando riesgos para la salud.
Todo esto de los picos que no existían en los últimos años hace necesaria una vacunación urgente en las 22 parroquias de Lara, Portuguesa, Barinas y Aragua con proyección hacia el piedemonte andino, donde se ha observado la aparición del peligroso Aedes Aegypti, concluyó su información el doctor López Loyo.
Con información de IMP.-

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