Este martes 10 de febrero, familiares de presos políticos, activistas y representantes de la sociedad civil se concentraron frente al Palacio Federal Legislativo, en el centro de Caracas, para exigir la libertad plena e inmediata de sus seres queridos detenidos por razones políticas.
Protesta en el corazón de Caracas
Con pancartas, fotografías y consignas, los manifestantes alzaron su voz en los alrededores de la sede de la Asamblea Nacional (AN), en una imagen poco usual en la capital venezolana en los últimos años.
Durante la concentración, corearon mensajes a favor de la libertad y la justicia. “Si el silencio es obligatorio, nuestra libertad deja de existir”, se leía en uno de los carteles exhibidos.
Otro grupo mostró afiches con fotografías de militares y policías detenidos, frente a una comisión motorizada de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), bajo el lema: «Libertad para todos». Asimismo, una mujer sostuvo seis imágenes de implicados en el caso Corpoelec Guri, acusados de sabotaje al sistema eléctrico.
Movilizaciones enmarcadas en debate por amnistía
La protesta forma parte de una serie de movilizaciones recientes en Caracas, donde estudiantes, familiares y organizaciones civiles han solicitado al gobierno una amnistía amplia, la liberación de todos los presos políticos y garantías de no repetición de detenciones arbitrarias.
Las exigencias coinciden con la discusión en la Asamblea Nacional de un proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática que, según analistas, podría beneficiar a cientos de detenidos, aunque con condiciones que generan preocupación entre activistas y defensores de derechos humanos.
Estos últimos han denunciado que, pese a excarcelaciones parciales en semanas recientes, aún permanecen centenares de personas privadas de libertad, muchas —aseguran— sin juicios justos ni comunicación formal con sus familias.
Testimonios que reflejan la crisis
La diputada Nora Bracho, integrante de la comisión especial que evalúa la ley, recibió a los manifestantes y subrayó la necesidad de escuchar sus casos.
“Es muy importante que las escuchemos con el corazón, que seamos empáticos. Es un trabajo para humanizar”, expresó, al tiempo que destacó que la mayoría de quienes esperan noticias en las afueras de los centros de reclusión son mujeres, especialmente madres.
Una de ellas, llegada desde el estado Táchira, relató que llevaba seis días durmiendo en un terminal a la espera de liberaciones.
“Estamos protestando por ustedes, muchachos. Aquí hay una madre desesperada porque tengo seis meses que no veo a mi hijo. No sé si está vivo o muerto”, dijo entre lágrimas.
Con información de IMP .-

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