
El panorama para los fabricantes de calzado en Venezuela se torna cada vez más sombrío. Tony Di Benedetto, presidente de la Cámara Venezolana del Calzado y Componente (Cavecal), encendió las alarmas al confirmar que la industria se encuentra operando con una capacidad utilizada inferior al 20%. Este nivel de producción, críticamente bajo, dispara los costos operativos de las empresas, una situación insostenible que presiona al sector a la baja.
Según una reseña de Banca y Negocio, la principal amenaza, según Di Benedetto, no es la importación en sí misma, sino su carácter desleal. Sostuvo que la competencia de productos que ingresan al país sin pagar los aranceles reglamentarios (o a través de mecanismos de contrabando) crea un desnivel de precios imposible de igualar para el calzado fabricado en Venezuela.
«Realmente se nos hace difícil competir» con estos costos, señaló el gremialista, lo que ha conducido a una caída del 15% en las unidades vendidas este año en comparación con 2024.
Diciembre ya no es la temporada dorada
En la nota difundida, el presidente de Cavecal recordó que, históricamente, el mes de diciembre representaba cerca del 60% de las ventas totales del año, una época dorada que ha ido decayendo progresivamente durante los últimos cuatro o cinco años. Sin embargo, indicó que el único período de ventas que se mantiene a flote es el regreso a clases, el cual funciona por «necesidad» ante el crecimiento constante de los niños.
Señaló que actualmente los venezolanos adquieren un promedio de 3 pares de zapatos al año, superior a los 2,1 o 2,2 pares de hace unos años. Sin embargo, Di Benedetto aclaró que este incremento no beneficia a la manufactura nacional, sino que es resultado directo de la abundancia, los bajos precios y las facilidades que generan precisamente las importaciones masivas y el contrabando.
Con información de IMP .-
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