Por: Orlando Álvarez Crespo.
Desde 1980 aproximadamente, los caroreños preocupados por el progreso de la ciudad habían empezado con “la tema” de una universidad para Carora. Se lo plantearon a varios dirigentes regionales, pero nada “de versele el queso a la tostada”. La cosa ya se estaba tornando fastidiosa, pero ya se había sembrado la espinita de la lucha por una institución universitaria para Carora. Para enero de 1983 estaba destacado en el Hospital Quirúrgico de Carora, en calidad de pasante, el bachiller Fernando Bravo, natural de Chejende, estado Trujillo, hoy en Estados Unidos, y estaba al tanto del movimiento universitario regional. Era amigo del Dr. Honorio Lozada, médico veterinario y le dio casquillo para que los caroreños preocupados se organizaran en torno a la lucha por la aspiración de un núcleo universitario para Carora. “Había que andarle rápido” -advirtió Bravo – “porque el Consejo Universitario se reunirá pronto y lo que tienen para Carora no emociona a nadie”. Los caroreños tampoco, (como lo rezaba una pancarta del Paro) querían extensiones para cursos de piratería. Lozada, como el cartero A. S. Rowan (el de la célebre Carta a García) busca al entusiasta bachiller Gerardo Pérez González, entonces presidente de la Sociedad Amigos de la Cultura, lo pone al tanto de lo conversado con Bravo. Luego de esto Gerardito se convirtió en el fuego que encenderá los ánimos de sus amigos y de los dirigentes de Carora. Se reúne con el profesor Luis Cortés, con Andoche, con Pura Lozada, Carmen Rico, Luis Ruiz, Carlos Carrasco, Fey Pernalete Silva, Miguel Ocanto El Zorro, Telle Crespo, Beatriz Ruiz, María Elena Ávila y Fraima Álvarez, todos miembros de ASOACU, fundada en 1979.
En vista de la negativa persistente de las autoridades regionales de abrir carreras en Carora se acuerda convocar a un paro Cívico en pro de la educación universitaria en esta ciudad. La negativa de la burocracia educacional hace aún mas grande a la figura del Obispo Mariano Martí.
Se celebran reuniones y se contactan a los representantes de las fuerzas vivas de la ciudad y algunos dirigentes caroreños vinculados a la política nacional. Así convocan a Miriam de García, al Padre Andrés Sierralta, al Dr. Manuel H. Morales, Expedito Cortés, Felipe Ordaz, al Dr. Juan Martínez Herrera, a Eduardo Herrera Riera, entre otros notables El entusiasmo se torna contagioso y se acrecienta. El respaldo es unánime. Los organizadores tenían como mentores al senador Juan Páez Ávila, al escritor Héctor Mujica, a Monseñor Eduardo Herrera Riera, y al doctor Juan Martínez Herrera.
La situación del país es angustiante. Estamos en la víspera del Viernes Negro que “oficializó” la pobreza nacional. Sin embargo se acuerda convocar a un paro cívico en toda Carora en apoyo a la demanda de un Núcleo Universitario para Carora. Se fijó la fecha del jueves 17 de febrero de 1983. Aunque la convocatoria fue persuasiva, organizada y sistemática los organizadores no se imaginaron nunca que aquello llegaría a ser la concentración de gente más grande de la historia de Carora. Un personaje rústico, hoy olvidado, el perifoneador popularmente conocido como El Tres Orejas hizo su gran aporte y de manera desinteresada. Llevó el mensaje de la convocatoria a todos los rincones de la ciudad en una moto destartalada.
Fue un acto multitudinario de civismo que sacó de las casas hasta los espíritus más tímidos y apáticos. “Hasta la señorita Ermila Álvarez marchó con sus catiritos bellos” recuerda un testigo de excepción. El cálido río de gente que terminó siendo el Paro Cívico abarcaba la carrera Bolívar repleta de persona desde la intersección entre la Carabobo y la 14 de febrero hasta la plaza Bolívar. Había salido desde la plaza Lara. Según estimaciones de los calculistas locales debieron asistir unas 24.894 personas en cuerpo presente… y toda Carora en alma y corazón.
Al llegar a la plaza Bolívar, desde la tarima, comenzaron a hablar las personas autorizadas por los organizadores. Hablaría un dirigente por cada fuerza política o institución. El primero en intervenir Gerardo Pérez González, 23 años, entonces muy enérgico y hasta melenudo, luego habló la profesora Esperanza de Riera, presidente del Consejo Municipal. En nombre del clero tomó la palabra el Padre Andrés Sierralta, en representación de Acción Democrática habló Doris Parra de Orellana, por la izquierda democrática tomó la palabra Orlando Fernández Medina y cerró con broche de oro el escritor y periodista caroreño Héctor Mujica.
El resultado final del Paro Cívico fue que una vez que se habilitó la otrora sede de la Escuela Contreras, el 23 de mayo de 1984, la Universidad Nacional Experimental Politécnica “Antonio José de Sucre” abrió las carreras de Ingeniería Eléctrica e Ingeniería Mecánica. Al poco tiempo y casi como avergonzadas las autoridades de la UCLA (quizá por efecto del graffiti frente a El Triángulo de Agustín La Muergana) deciden “aperturar las carreras de Fitotecnia y de Zootecnia.
La familiaridad no crea desprecio, pero quita el brillo de la admiración. Hoy casi nadie reconoce ese gran mérito que tienes Gerardito. La posteridad habrá de incluirlo en la lista donde Carora tiene o debería de tener al obispo Mariano Martín, al Dr. Rafael Tobías Márquis, al Dr. Ramón Pompilio Oropeza y a Cecilio Zubillaga Perera por su contribución a la educación de los caroreños.
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