Hace 15 años cuando me inicié como columnista del área económica en un periódico local estaba el furor de CADIVI, organismo que no sólo acabó con gran parte de nuestras industrias a nivel nacional, sino que se dilapidaron más de 25.000.000.000 de dólares. Hoy en día diversos sectores de la economía local están padeciendo la ausencia de políticas públicas coordinadas y acordes con la producción nacional, debido al daño que están causando las importaciones legales y no legales de diversas materias primas y productos, con los cuales nuestro sector productivo no puede competir a niveles de precios por la realidad económica que estamos atravesando, inflación, devaluación, aumento de impuestos entre otros.
Con un mercado venezolano liliputiense, donde el consumo es cada vez menor, el sector nacional le toca competir con productos que en su mayoría no pagan aranceles ni otro tipo de impuestos. Un desconocedor del sector económico estará de acuerdo que los anaqueles lleguen productos importados más “baratos” para el venezolano, pero eso es solo un lado de la moneda, del otro lado tenemos empresas nacionales cerrando sus puertas o disminuyendo cada vez más puestos de trabajos, arrojando a miles de familia a la miseria por la falta de ingresos en el hogar porque no pueden con una competencia desleal.
En días pasados el presidente de la Federación Nacional de Trabajadores de la Industria de la harina informaba sobre el cierre del molino más grande de Venezuela, y con ello más de 300 puestos de trabajos que cesaron por tal medida, y así como ellos los productores de caña, maíz, hortalizas, ganaderos, licores, industrias manufactureras entre otros sectores están bajo la amenaza del cierre ante la falta de políticas públicas coherentes. Las importaciones existieron, existen y existirán siempre a lo largo y ancho del tiempo, solo que deben ser coherentes y coordinadas con el sector productivo de un país, existen plazos y medidas arancelarias para trabajar el comercio exterior como complemento del sector nacional.
Lo triste de todo esto es que esta semana, buscando entre los canales en mi Tv, pude ver un programa ver al Presidente de la República mostrando como logros de la revolución, productos de una empresa privada en el estado Yaracuy y siembras de hectáreas de maíz en el estado Portuguesa para engañar a incautos.
La calidad de vida de una ciudad, municipio o país lo determina su nivel productivo, es por eso que a todos los venezolanos debemos ser dolientes de lo que ocurre en el sector productivo nacional.
Por: Juan Carlos Pinto.-
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